13 de Enero de 2026
Según diversas estimaciones, el cáncer causa 10 millones de muertes al año en todo el mundo, por lo que representa una de las principales causas de muerte, especialmente en los países más desarrollados. El cáncer puede definirse como una enfermedad heterogénea caracterizada por mutaciones en oncogenes y/o genes supresores de tumores, que conducen a la proliferación celular descontrolada, inhibición de la muerte celular programada y capacidad de engañar a la respuesta inmune.
La detección del cáncer se utiliza para identificar lesiones preneoplásicas y enfermedades neoplásicas antes de que se desarrollen los síntomas relacionados con el cáncer. Este proceso patológico en las personas puede realizarse mediante un examen físico (por ejemplo, un examen de la piel o de los senos), pruebas de laboratorio como la prueba del antígeno prostático específico, procedimientos de diagnóstico por imágenes como la mamografía o la colonoscopia, o una detección genética en poblaciones de mayor riesgo, para cánceres específicos, para identificar mutaciones genéticas que se asocian con un mayor riesgo de desarrollo de tumores.
El principal beneficio es la detección de neoplasias malignas en una etapa más temprana y, a menudo, más tratable de la enfermedad, lo que se traduce en mejores resultados a largo plazo para el paciente. Una de las técnicas empleadas para tratar el cáncer en las mascotas, es la escisión quirúrgica del tumor para evitar su crecimiento y la diseminación de células cancerígenas en forma de metástasis.
Con el objetivo de determinar la frecuencia de adherencia de células malignas a los guantes e instrumentos quirúrgicos durante cirugías oncológicas caninas y evaluar si el estado del margen histopatológico o el tipo de tumor influyen en la presencia de células tumorales, recientemente han publicado un estudio en el Reino Unido.
Células cancerígenas en el 30 % de los guantes en casos de cirugía oncológica canina
Se realizó un estudio piloto prospectivo en 47 perros sometidos a resección de tumores sólidos primarios. Tras la extirpación del tumor, el cirujano principal cambió los guantes y el instrumental, que se irrigaron con solución especial de citología.
Las muestras se procesaron mediante centrifugación por citospina, se tiñeron con May-Grünwald Giemsa y fueron evaluadas por un patólogo clínico certificado. La carga celular maligna se cuantificó como baja (<20), moderada (≤50) o alta (>100).
El análisis estadístico evaluó la asociación entre el estado del margen histopatológico, el tipo de tumor y la presencia de células malignas.
Se detectaron células malignas en los lavados de guantes o instrumental en 14/47 (30 %) casos. Entre los 14 tumores primarios con márgenes histopatológicamente afectados (incompletos), se detectaron células malignas en los lavados de guantes o instrumental en 8/14 (57 %) casos, en comparación con 6/32 (19 %) casos con márgenes histopatológicamente limpios. “Hubo una asociación estadísticamente significativa entre el estado de los márgenes y la contaminación”. Por otro lado, no se encontró asociación significativa entre el tipo de tumor y la contaminación
Este estudio, indican los autores, es el primero en documentar la contaminación de células malignas en guantes e instrumentos quirúrgicos en cirugía oncológica veterinaria. Si bien la contaminación fue más probable con márgenes incompletos, se detectaron células tumorales en el 30 % de los casos en general. Estos hallazgos “resaltan un riesgo potencial de siembra tumoral iatrogénica y respaldan los cambios rutinarios de guantes e instrumentos después de la escisión del tumor”.
Fuente:Diario Veterinario
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