08 de Junio de 2026
Durante años, la respuesta fue casi un reflejo automático: no, los insectos no sienten dolor. Son demasiado pequeños, su sistema nervioso no se parece al de los vertebrados, y punto. Quedaron fuera de cualquier debate sobre bienestar animal sin que nadie lo cuestionara demasiado. Pero en un giro de la historia que nos contábamos, la ciencia volvió a preguntar lo que creíamos.
Y la conversación que se está abriendo es más seria de lo que parece.
Un estudio publicado en la revista Advances in Insect Physiology revisó evidencia neural y conductual en distintos grupos de insectos, y encontró pruebas contundentes de que moscas, mosquitos, cucarachas y termitas adultas podrían sentir dolor. También hay evidencia sustancial en abejas y mariposas. Y esto, definitivamente, no es poca cosa.
Ahora bien, los investigadores aclaran algo importante: existe una diferencia entre la nocicepción: la respuesta biológica ante un estímulo dañino, y el dolor como experiencia subjetiva. Un insecto puede reaccionar al peligro sin necesariamente “sentirlo” de forma consciente. La pregunta, entonces, es si esa reacción va más allá del puro instinto.
Y lo que encontraron en las moscas de la fruta hace pensar que sí puede ir más lejos. Después de una lesión nerviosa ya curada, estos insectos mantenían una hipersensibilidad persistente. Algo muy parecido al dolor crónico que conocemos en humanos y otros animales. No es un reflejo simple. Es algo que permanece.
Además, se descubrió que los insectos tienen mecanismos nerviosos capaces de procesar estímulos dañinos desde el sistema nervioso central. Eso sugiere que el asunto es más complejo de lo que creímos o asumimos durante décadas.
Fuente: Últimas Noticias
©2018 - Todos los derechos Reservados
Página desarrollada por Inteleca
Suscríbete a nuestro newsletters y reciba periódicamente las últimas noticias e información sobre futuros eventos.